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Los
pobladores de Münsterland recibieron el apodo antipático de
"Breifresser" (comedores de puré), pero el jamón de Westfalia siempre obtuvo los más
altos elogios, por lo cual se considera muy acertado el nombre que le ha dado
Heinrich Heine a esta región: "Vaterland des Schinkens" (la patria
del jamón). El jamón finamente cortado es servido aún hoy en los templos
gastronómicos más selectos, con rodajas del tradicional
"Pumpernickel". Entre los platos más típicos encontramos el col
(Grünkohl), puré de tallos (Stielmus) y porotos con panceta ("Graude
Baunen met Speck"). Una variedad de especialidades en base a pan y carne,
sopa y jamón, huevos y panqueques.
Las
faenas realizadas entre el Día de Todos los Santos y Pascuas por lo general
culminaban con una Gran Fiesta de la Faena.
MÜNSTERLAND, muy conocido por su hermosa e histórica ruta panorámica de más de 1.400km de longitud, con un centenar de palacios históricos rodeados de agua, como Schloss Nordkirchen o el poético castillo Burg Hülshoff. También se destaca por su gran cantidad de molinos de agua y viento, excelentemente restaurados.
Los pobladores de Münsterland recibieron el apodo antipático de "Breifresser" (comedores de puré), pero el jamón de Westfalia siempre obtuvo los más altos elogios, por lo cual se considera muy acertado el nombre que le ha dado Heinrich Heine a esta región: "Vaterland des Schinkens" (la patria del jamón). El jamón finamente cortado es servido aún hoy en los templos gastronómicos más selectos, con rodajas del tradicional "Pumpernickel". Entre los platos más típicos encontramos el col (Grünkohl), puré de tallos (Stielmus) y porotos con panceta ("Graude Baunen met Speck"). Una variedad de especialidades en base a pan y carne, sopa y jamón, huevos y panqueques. Las faenas realizadas entre el Día de Todos los Santos y Pascuas por lo general culminaban con una Gran Fiesta de la Faena. El carnicero y los vecinos acudían a la finca, cooperando en el descuartizamiento del cerdo y elaboración de los embutidos, a cambio de abundante aguardiente, cerveza y comida.
Entre las 4 y 5 de la madrugada los granjeros solían tomar su primer desayuno: una sopa de leche (Milchsuppe) o Soppen, de tradición centenaria, que se comían con cucharas de madera. La típica sopa de bodas "Hochzeitssuppe" no debía faltar los domingos o días festivos; un caldo muy fuerte y concentrado, guarnecido con coliflor separada en ramitas o recortes de espárragos y huevo batido, albondiguitas de sémola (Griessklösschen) o de tuétano (Markklösschen). Se trata de una receta en base a carne vacuna, gallina, huesos con caracú, que se extraen todos después de su cocción y se sirven sobre los platos hondos aún calientes con salsa agridulce de cebollas y crema doble, después de la suculenta "Hochzeitssuppe". Los panes de hígado o morcilla "Leberbrot" y "Wurstebrot" son asimismo una especialidad de esta región. Se sirven cortados en rodajas, sofritos en grasa o manteca de cerdo, con puré de manzana y pan negro fresco. Otras especialidades de esta región: Sopa de cerveza ("Beerwarmbeer" - heisse Biersuppe), "Himmel und Erde", el Pumpernickel, la torta de pescado (Fischkuchen Münsterland), panqueques de trigo sarraceno (Buchweizenpfannkuchen), "Pfefferpotthast" ... 
La hospitalidad casi proverbial de los westfalianos se ve reflejada muy especialmente en su gastronomía y hotelería. En Ahaus aún perdura el oficio de los artesanos del zueco y las campanas de Gescher suenan mucho más allá de las fronteras de Alemania. El museo de las campanas revela algunos misterios de tan legendaria fabricación. En Münsterland uno puede sentirse tentado a cruzar la frontera en bicicleta, recorriendo los antiguos senderos de los contrabandistas ... o disfrutar un paseo en canoa por las tranquilas aguas del río Berkel. |