|
Nuestros padres - Un aporte de Ingrid Jahn |
|
|
|
Nuestros padres ... Padres
héroes y madres heroínas del hogar.
Pasamos buena parte de nuestra existencia cultivando estos estereotipos, hasta
que un día el padre héroe comienza a pensar todo el tiempo, protesta bajito y
habla de cosas que no tienen ni pie ni cabeza.
La heroína del hogar comienza a tener dificultades en terminar las frases y
empieza a enojarse con la empleada.
Qué hicieron papá y mamá para envejecer de un momento a otro ?
Envejecieron ... Nuestros padres envejecieron y nadie nos había preparado para
esto.
Un buen día ellos pierden la compostura, se vuelven más vulnerables y adquieren
unas manías bobas. Están cansados de cuidar de los otros y de servir de ejemplo:
ahora llegó el momento de ellos, de ser cuidados y mimados por nosotros.
Tienen muchos kilómetros andados y saben todo; y lo que no saben, lo inventan.
No hacen más planes a largo plazo. Ahora se dedican a pequeñas aventuras, como
comer a escondidas todo lo que el médico les prohibió.
Tienen manchas en la piel ... De repente están tristes.
Mas no están caducos: caducos están los hijos, que rechazan aceptar el ciclo de
la vida.
Es complicado aceptar que nuestros héroes y heroínas ya no están controlando la
situación. Están frágiles y un poco olvidadizos; tienen este derecho, pero
seguimos exigiendo de ellos la energía de una turbina. No admitimos sus
flaquezas, su tristeza.
Nos sentimos irritados y algunos llegamos a gritarles si se equivocan con el
celular u otro electrónico, y encima no tenemos paciencia para oír por milésima
vez la misma historia que cuentan como si terminaran de haberla vivido.
En vez de aceptar con serenidad el hecho de que adoptan un ritmo más lento con
el pasar de los años, simplemente nos irritamos por haber traicionado nuestra
confianza, la confianza de que serían indestructibles como los super-héroes.
Provocamos discusiones inútiles y nos enojamos con nuestra insistencia para que
todo siga como siempre fue.
Nuestra intolerancia solo puede ser miedo. Miedo de perderlos y miedo de
perdernos. Miedo de también dejar de ser lúcidos y joviales.
Con nuestros enojos, sólo provocamos más tristeza a aquellos que un día sólo
procuraron darnos alegrías.
Por qué no conseguimos ser un poco de lo que ellos fueron para nosotros ?
Cuántas veces estos héroes y heroínas estuvieron noches enteras junto a
nosotros, medicando, cuidando y midiendo fiebres ?!
Y nos enojamos cuando ellos se olvidan de tomar sus remedios ... Y al pelear con
ellos, los dejamos llorando, tal cual criaturas que fuimos un día.
Mas cuando ellos fueron nuestros pilares, aquellos a los cuales siempre podíamos
volver y sabíamos que estarían con sus brazos abiertos y que ahora están dando
señales de que un día partirán sin nosotros.
Hagamos por ellos hoy lo mejor, lo máximo que podemos, para que mañana, cuando
ellos ya no estén más ... podamos recordar con cariño sus sonrisas de alegría y
no las lágrimas de tristeza que ellos hayan derramado por causa nuestra.
Al final, nuestros héroes de ayer ... serán nuestros héroes eternamente ...
|