Que bueno saber que fuiste un
chiquilín de nariz fría
cuando se te helaban tus pies
agosto
desde mayo o junio con los
primeros fríos del casi invierno
Y no odiaste, hiciste poesía.
Que bueno que viviste tantos años
Ochenta y ocho ... Maravilla
Una casi toda la vida junto a tu
mujer compañera
Que bueno que te conocí ... Digo
... A través de tus palabras
Y que seas el abuelo bigotes de
todos nosotros
Y sigamos enamorándonos de tu
forma de decir tanto y tan bueno
Que bueno es caminar por tus
adoquines y saber que me acompañas
desde que era adolescente y
seguirás conmigo, ahora en mis juegos de palabras
y que de tanto atreverte a contar
contigo nos acostumbraste, a todos
a quererte y a no vivir nunca más
sin vos.
Virginia Bintz