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El
mantenimiento del acero inoxidable es muy sencillo.
Basta con limpiarlo con
un detergente suave para que se mantenga como nuevo durante años.
Recipientes y batería de
cocina de acero inoxidable acaban poniéndose mates y ennegrecidos por el uso y la acción
de ciertos alimentos cocidos (en especial algunas legumbres). Si queremos que
queden limpios y brillantes, pondremos a hervir en su interior unas rodajas de
papas. Pero si están muy sucios, antes deberemos frotarlos con una pasta hecha
con ceniza de cigarrillos y un chorro de limón o vinagre.
Para que siempre luzca
como nuevo debes limpiar las piletas
llenándolas con agua caliente y jabón, frotar las superficies de acero con una
esponja y, sobre todo, secarlas muy bien.
Una vez a la semana puedes sacarle
brillo al acero, pasándole un trapo con vinagre luego de la limpieza
habitual.
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