|
Las
hojas del diente de león (Taraxacum officinale) se pueden comer en
ensaladas, hervidas, o en bocadillos sustituyendo a la lechuga. A tales efectos
se deben recolectar las hojas más tiernas, principalmente al inicio de la
primavera (antes de que se vuelvan demasiado amargas). Las flores se pueden
macerar para obtener licor o conservarlas (antes de abrir) en
vinagre para usar como condimento. Con las raíces se puede conseguir un
sustituto del café, desprovisto de los efectos secundarios de la cafeína. Para
ello se secan las raíces al sol o al horno sin quemarlas, después se trocean y
tuestan en una sartén, removiéndolas con frecuencia, para luego molerlas. El
diente de león nos aporta vitamina A, vitamina C y niacina.
|