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Cuando se habla de monte
indígena, rara vez se piensa en sus varias especies frutales, pese a que
algunas de ellas son ampliamente conocidas, tal como la palma
butiá o la pitanga. Es importante conocer la gran variedad de especies
frutales existentes, algunas de las cuales podrían ser incorporadas a la
dieta sin mayores cambios.
El guayabo del país
es probablemente una de las especies más interesantes de todas las
existentes en el Uruguay. Tiene un fruto relativamente grande, pulposo y
de sabor muy agradable. Lamentablemente ha desaparecido prácticamente
del mercado, a pesar de que en otros tiempos era posible encontrarlo en
las ferias vecinales. Es de fácil cultivo y da fruto a los pocos años,
siendo además una especie ornamental por la belleza de sus flores y el
colorido de sus hojas. Se lo encuentra en numerosos montes del país.
Existe una gran diversidad en cuanto al tamaño y sabor de sus frutos.
Lo
mismo ocurre con
la pitanga cuyos sabores, tamaños y
épocas de cosecha varían ampliamente en distintas regiones del país.
Stella Weng comenta, que es una
apasionada por las plantas y que siempre se aprenden cosas curiosas, por
ejemplo que el fruto del esqueleto de
caballo es comestible (aunque nunca lo haya
probado).
El arazá es otra especie de gran potencial,
siendo su fruto de sabor muy agradable. Se trata de un arbusto, que en
estado natural puede llegar a los 4 metros, pero que bajo cultivo se
mantiene un poco más bajo. Sus frutos de color rojizo, tienen un
diámetro de 2cm, aunque existe asimismo una variedad de frutos más
grandes y de color amarillento. Pese a que en el pasado su cultivo
hogareño fue bastante común, hoy ha pasado a un olvido del que es
necesario rescatarlo. El dulce que frutos de arazá es delicioso !
El monte contiene una
serie de árboles y arbustos frutales, que en su mayoría no son ni
comercializados ni difundidos.
El fruto de la palma yatay, que
crece principalmente en Paysandú, tiene características muy similares al
de la butiá.
Dulce y aromático es el fruto del chañar, que sólo
se encuentra en el litoral del río Uruguay. Tiene unos 3cm de largo, se
puede consumir crudo, en mermelada o conserva.
El fruto del
guaviyú
tiene cerca de 2cm ø y una semilla dura relativamente grande. Su sabor
es agradable y dulce. Su cultivo, que hace algunos años fue bastante
común, se encuentra prácticamente abandonado.
El
aguay (o aguaí)
tiene un fruto carnoso, globoso, amarillo y de 2cm ø, de sabor
agradable. Comidos en exceso pueden provocar irritación bucal, cosa que
no sucede con el dulce.
Los frutos silvestres del
mataojo colorado
pueden ser consumidos, pero aparentemente recién fructificaría a los 50
años ... crece en la cuenca superior del río Uruguay (Artigas, Salto y
Paysandú).
El
tala común y el trepador
tiene un fruto comestible,
dulce, pequeño y amarillento, que también es un muy buen alimento para
las gallinas.
El
ubajai, árbol que crece en el Norte del
país, es de frutos grandes, de sabor dulce y agradable, pero al estar
muy maduros tienen un olor nauseabundo.
El monte proveedor de
bebidas ... Varias especies del monte sirven
para producir infusiones o bebidas alcohólicas. Entre las primeras se
destaca la pitanga, cuyas hojas en infusión son muy aromáticas y
se ha incluso planteado que podría ser la base de la producción
competitiva de un tipo distinto de té. También la infusión de hojas de
arrayán permite la obtención de un té de sabor agradable. A su
vez, las semillas torradas de un pequeño arbusto llamado café
taperibá sirven para la preparación de una infusión similar al café,
pero de sabor y aroma mucho más atenuados.
En materia de bebidas alcohólicas, la situación es similar a la de los
frutales. El uso de la pitanga y la palma butiá es
ampliamente conocido, pero pocos saben que también se pueden preparar
bebidas alcohólicas en base a arrayán, arazá, acacia mansa, chal
chal, chañar, aruera y algarrobo.
Con los frutos de arrayán, colocados en bebidas alcohólicas,
se obtiene un aperitivo sabroso, que además resulta un buen tónico.
Los frutos de arazá y las flores de la acacia mansa,
macerados en alcohol, permiten la preparación de licores muy agradables.
En Argentina, por ejemplo, se prepara un aguardiente (aloja o chicha),
haciendo fermentar en agua los frutos del chañar y también se
obtiene una bebida fermentada en base a frutos de la aruera y del
algarrobo.
Un comentario aparte merece obviamente la yerba mate, árbol que
crece espontáneamente en varias áreas de monte. La yerba que se consume
es importada, por lo cual parecería lógico retomar las investigaciones
acerca de las posibilidades de cultivarla en nuestra región.
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