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Para
4 personas: 400g zanahorias, 300g cebollas blancas, 30g jengibre fresco,
ralladura de 1 limón, 4 duraznos à 150g, 1 conejo (1,8kg sin cabeza), sal,
pimienta, 1 cda manteca, 1 cda aceite oliva, 1 ají colorado, 1 ramita canela,
150cc vino blanco, 150cc caldo (preferentemente de ternera), puñado hojas de
perifollo y algunas hojas de estragón fresco.
Pelar y cortar zanahorias en trozos de 2cm. Pelar cebollas y cortarlas en
cuartos. Pelar y picar jengibre. Aplicar un corte en cruz a los duraznos y
blanquearlos en agua hirviente durante 30 segundos, pasarlos por agua fría,
pelarlos, cortarlos por la mitad y descarozarlos. Cortar 1 ½ mitad de duraznos
en cubitos y los restantes en gajos de 2 cm; tapar y refrigerar. Separar muslos
y patas delanteras, trocear el resto. Enjuagar los trozos de conejo con agua
fría, secarlo con papel cocina y salpimentarlos. Dorarlos en una mezcla de
manteca y aceite bien caliente; ubicarlos en una fuente. Rehogar zanahorias,
cebollas, jengibre, durazno cortado en cubitos, ralladura, ají, canela, en el
aceite por 5 minutos a fuego fuerte. Bañar con vino blanco y dejar reducir
durante 4 minutos. Colocar muslos y patas delanteras sobre las verduras. Llevar
al horno precalentado a 180ºC por 50-55 minutos. Agregar los demás trozos a los
30 minutos y bañarlos frecuentemente con el fondo de cocción. Distribuir los
gajos de durazno sobre la carne, faltando 15 minutos. Picar perifollo y estragón
y espolvorear la preparación poco antes de servirla.
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