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De Sofía Gil-Turnes, San Diego |
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Querida Irene: Hace ya un par de años
que un amigo del alma, un hermano diría, me envió tu web. Recordando aquellos
campamentos que hicimos de chicas y la alegría y la paciencia que tuvo tu madre
en mis épocas de vegetarianismo estricto, te escribí, pero nunca llegué a
tí. Ahora con esta nueva dirección, tengo esperanzas de encontrarte a ti
personalmente. Me encanta lo que estás haciendo. Ya te contaré de mi si nos
comunicamos. Déjame saber. Y, por favor, envíale a tu madre mis recuerdos, muy
cálidos por cierto. Un vuerte abrazo para tí de Sofía (Gil Turnes, de la
Deutsche Schule).
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