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Oh
! la pasta, loas a la pasta ... (un aporte de Roberto Speranza, LA SPEZIA)
A 1492 se remontan las primeras fábricas de pastas de Florencia y Sicilia
donde el amasado (exclusivamente por manos femeninas) se hacía con una harina más
bien granulosa, con agua y juevos. La masa se estiraba sobre una mesa de madera
con un palote y se cortaba en tiras y otros formatos, antecesores de las pastas
actuales. A mediados del Siglo XVI comienzan en Liguria, Lazio y Campania,
elaboraciones hechas con cierto criterio industrial. Contemporáneamente, las
pastas fueron llevadas a Francia por los cocineros de Catalina de Médicis y
recomendadas por el médico de la corte, Paul Jacques Malouin, miembro de la
Academia de las Ciencias, profesor del Colegio de Francia. El amasado se hacía
en artesas, y la extrusión en toscas prensas de madera, el secado de los fideos
se hacía al sol. Posteriormena invención de la prensa hidráulica utilizando
el vapor y el secado por medios artificiales fueron antecedentes de los métodos
actuales.
Alimento liviano: 100g spaghetti, 1 cta aceite oliva y otra de queso parmigiano
rallado, tienen 250 calorías (el equivalente a 2 yogures). Por cada 100g, 75%
hidratos de carbono, 13% proteínas y 1% de grasa. Además, fibra, sodio,
calcio, hierro, fósforo, potasio, vitamina B1, vitamina B2 y niacina.
Para cocinar bien la pasta, el agua tiene que ser muy abundante, al menos 1 lt
cada 100g de pasta. La pasta tiene que ser echada en el agua en el momento de máxima
ebullición y mezclada enseguida. Una vez que el agua vuelve a hervir, la cocción
debe continuar sin la tapa de la olla. El fuego debe ser algo al principio. Una
vez que la pasta está echada y el agua ha vuelto a hervir se baja un poco la
llama y se continúa la cocción a fuego medio. El tiempo de cocción se calcula
desde el momento en el cual el agua vuelve a hervir. Para que la pasta realmente
esté buena, debe estar hecha "al dente". Es decir, sólo el tiempo
necesario para que se vuelva tierna.
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