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Diente de león (Taraxacum officinale) |
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Es un suave laxante. Al ser también depurativo favorece la curación de algunas afecciones como eccemas o celulitis, cuando están provocadas por el propio estreñimiento, al retener sustancias tóxicas en el organismo. Estimula la producción de bilis y son importantes sus efectos sobre el riñón.
es un suave laxante. Al ser también depurativo favorece la curación de algunas afecciones como eccemas o
celulitis, cuando están provocadas por el propio estreñimiento, al retener
sustancias tóxicas en el organismo. Puede ser aplicado en forma de infusión,
tomado como jugo o ingerido como ensalada. La infusión se prepara con 1-2
cucharaditas en 1/4 lt de agua fría, se deja hervir un minuto y cuela a los 10
minutos. El jugo se obtiene procesando las hojas y se toman 2-3 cucharaditas
antes de cada comida. Estimula la producción de bilis por el hígado, lo cual
facilita la digestión de los cuerpos grasos; contrae la vesícula biliar
favoreciendo el vaciado de la bilis al intestino, siendo especialmente útil en
problemas de hígado, hepatitis, cirrosis, vesícula perezosa o insuficiencia
hepática. También son importantes sus efectos sobre el riñón, es útil para
la gota y la artrosis por ser diurético, colaborando en el proceso de
depuración de la sangre y eliminación de toxinas. El látex blanco que exuda
la planta de diente de león al partirla se ha usado tradicionalmente contra las
verrugas y para quitar algunas manchas de la piel.
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