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Preparación:
Antes de manipular las olivas se debe comprobar que estén lisas, duras y
brillantes. De no ser así, se deberán poner en agua durante 24 horas para que
recuperen su grosor, dureza y brillo. Lavar bien las olivas para eliminar
posible sociedad e insecticidas y comprobar que no tengan agujeros, marcas o
defectos. Partir las olivas - sin destrozarlas - rajándolas con un cuchillo,
aplicándoles dos cortes verticales. Colocarlas luego en un recipiente (de
vidrio, plástico, metal o barro) que se pueda tapar, evitando la visita de
insectos molestos que puedan estropear la calidad del adobo y las olivas.
Cubrirlas con agua hasta el ras de las mismas y dejarlas 24 horas. Renovar el
agua durante 4 días. Probar entonces una oliva y si está aún demasiado amarga
se debe volver a cambiar el agua y esperar un día más. Se recomienda cambiar
un máximo de siete veces el agua, ya que de otra manera se ablandarían y
perderían calidad.
Salado
de aceitunas: Salar las olivas a gusto, ero si no te atreves, utiliza la prueba
del huevo. Llena el recipiente donde vas a colocar las olivas con agua hasta
cuatro dedos en horizontal más que el ras de olivas y después separa el agua
de las olivas en otros dos recipientes. Coloca un huevo entero a temperatura
natural sobre el agua. El huevo bajará hasta el fondo. Añade entonces sal y
disuélvela hasta que el huevo comience a subir y finalmente asome la cáscara
por encima del agua. Retira el huevo.
Aliñado
a adobo: Coloca capas de olivas y hierbas en el recipiente, hasta terminar con
las olivas y las hierbas. Vierte entonces el agua en el recipiente, previamente
medida y salada. Añade después cabeza de ajos, hojita de laurel, hinojo,
ajedrea, tomillo, manzanilla, romero ... en fin ... un toque personal. Y a los
tres días podrás comenzar a disfrutarlas. Para endurecer las olivas se utiliza
hoja de caña o membrillo natural.
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