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Comentarios recibidos
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De Anneliese y Dietmar Woelke |
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Érase una vez
un hombre que no creía en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la
religión y las festividades religiosas, como la Navidad. Su mujer, en cambio,
era creyente y criaba a sus hijos en la fe en Dios y en Jesucristo, a pesar de
los comentarios desdeñosos de su marido. Una Nochebuena en que estaba nevando,
la esposa se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de
la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero
él se negó.
- ¡Qué
tonterías! -arguyó-. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la Tierra
adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!
Los niños y la esposa se marcharon y él se quedó en casa.
Un rato después, los vientos empezaron a soplar con mayor intensidad y se desató
una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una
cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la chimenea.
Al cabo de un rato, oyó un golpazo; algo había golpeado la ventana. Luego, oyó
un segundo golpe fuerte. Miró hacia afuera, pero no logró ver a más de unos
pocos metros de distancia. Cuando empezó a amainar la nevada, se aventuró a
salir para averiguar qué había golpeado la ventana. En un campo cercano
descubrió una bandada de gansos salvajes. Por lo visto iban camino al sur para
pasar allí el invierno, y se vieron sorprendidos por la tormenta de nieve y no
pudieron seguir. Perdidos, terminaron en aquella finca sin alimento ni abrigo.
Daban aletazos y volaban bajo en círculos por el campo, cegados por la borrasca,
sin seguir un rumbo fijo. El agricultor dedujo que un par de aquellas aves
habían chocado con su ventana.
Sintió lástima de los gansos y quiso ayudarlos.
- Sería ideal que se quedaran en el granero -pensó-. Ahí estarán al abrigo y a
salvo durante la noche mientras pasa la tormenta.
Dirigiéndose al establo, abrió las puertas de par en par. Luego, observó y
aguardó, con la esperanza de que las aves advirtieran que estaba abierto y
entraran. Los gansos, no obstante, se limitaron a revolotear dando vueltas. No
parecía que se hubieran dado cuenta siquiera de la existencia del granero y de
lo que podría significar en sus circunstancias. El hombre intentó llamar la
atención de las aves, pero sólo consiguió asustarlas y que se alejaran más.
Entró a la casa y salió con algo de pan. Lo fue partiendo en pedazos y dejando
un rastro hasta el establo. Sin embargo, los gansos no entendieron.
El hombre empezó a sentir frustración. Corrió tras ellos tratando de
ahuyentarlos en dirección al granero. Lo único que consiguió fue asustarlos más
y que se dispersaran en todas direcciones menos hacia el granero. Por mucho que
lo intentara, no conseguía que entraran al granero, donde estarían abrigados y
seguros.
-¿Por qué no me seguirán? -exclamó- ¿Es que no se dan cuenta de que ese es el
único sitio donde podrán sobrevivir a la nevada?
Reflexionando por unos instantes, cayó en la cuenta de que las aves no seguirían
a un ser humano.
- Si yo fuera uno de ellos, entonces sí que podría salvarlos -dijo pensando en
voz alta.
Seguidamente, se le ocurrió una idea. Entró al establo, agarró un ganso
doméstico de su propiedad y lo llevó en brazos, paseándolo entre sus congéneres
salvajes. A continuación, lo soltó. Su ganso voló entre los demás y se fue
directamente al interior del establo. Una por una, las otras aves lo siguieron
hasta que todas estuvieron a salvo.
El campesino se quedó en silencio por un momento, mientras las palabras que
había pronunciado hacía unos instantes aún le resonaban en la cabeza:
- Si yo fuera uno de ellos, ¡entonces sí que podría salvarlos!
Reflexionó luego en lo que le había dicho a su mujer aquel día:
- ¿Por qué iba Dios a querer ser como nosotros? ¡Qué ridiculez!
De pronto, todo empezó a cobrar sentido. Entendió que eso era precisamente lo
que había hecho Dios. Dirías que nosotros éramos como aquellos gansos: estábamos
ciegos, perdidos y a punto de perecer. Dios hizo que Su Hijo se volviera como
nosotros a fin de indicarnos el camino y, por consiguiente, salvarnos. El
agricultor llegó a la conclusión de que ese había sido ni más ni menos el objeto
de la Natividad.
Cuando amainaron los vientos y cesó la cegadora nevada, su alma quedó en quietud
y meditó en tan maravillosa idea. De pronto comprendió el sentido de la Navidad
y por qué había venido Cristo a la Tierra. Junto con aquella tormenta pasajera,
se disiparon años de incredulidad. Hincándose de rodillas en la nieve, elevó su
primera plegaria: '¡Gracias, Señor, por venir en forma humana a sacarme de la
tormenta!'
Desde la muy Canaria Ciudad de
la Costa se despide:
Hans
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De Irene Sommersguter |
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Querida
Irene,
Espero que
pases muy lindo esta Navidad, con mucha paz y alegría junto a la familia y
mis mejores deseos para que el Nuevo Año nos traiga lo que esperamos, con la
sabiduría para valorarlo y disfrutarlo y que podamos compartir cada momento
con la gente que queremos!!!
FELIZ
NAVIDAD!!!
Con mucho
cariño,
Irene
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De Krystyna Tarnowska |
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Gracias querida Irene, muchas
felicidades para Uds. y mucha pero mucha PROSPERIDAD con la empresa
familiar.
Un abrazo enorme,
Krystyna
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De Inés Valdés, Chile |
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Muchas gracias querida Irene
por tu lindo mensaje.
Igualmente te deseo a ti y
familia una linda Navidad y un año 2008 de logros y armonía.
Un fuerte abrazo y te
envío ese árbol de navidad, con mucho cariño.
Inés
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De Graciela Badano |
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Hola:
Este es simplemente para saludarte a ti, tu familia y la hermosa empresa que
tienen, tan cálida, amena y siempre renovada con la última tecnología. Si bien
estoy medio perdida en cuanto a enviar algo que aportar para vuestra
publicación( el tiempo es tirano), siempre las recibo con mucho entusiasmo.
Deseo que en este año que se avecina sigan llegando a mucha gente porque no es
sólo leer y poner en práctica una receta, es la calidad humana, la atención al
cliente y la verdadera intención que es si no mal interpreto, iluminar los
lugares donde cada uno reside, muchas veces tan sólo con un pensamiento o una
idea o una recomendación o una conexión o..... es completa. Por ello muchas
gracias por tenerme en cuenta y continúen con esa creatividad que sin duda sale
del corazón.
Cariños. Graciela.
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De Erica Luder Mac Donald |
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Oma, Irene:
Reciban todo mi cariño para esta Navidad y les desea también un excelente año
2008.
Siempre muy agradecida por los informes que me envían, tanto de comidas,
bebidas, el diario de la salud, etc.
Lo mejor, lo mejor para ustedes es lo que podemos desearles en agradecimiento
vuestras lectoras.
Les desea Erica.
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De Angela Villagran |
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PARA IRENE
RECKNAGEL Y TODO SU EQUIPO
ESTIMADA IRENE,
GRACIAS POR TODOS LOS
BOLETINES, CONSEJOS Y DEMÁS QUE ME HAN ENVIADO A LO LARGO DE TODO ESTE
AÑO!!!
LES DESEO QUE PASEN
UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN VENTUROSO 2008!!!
AFECTUOSAMENTE
ANGELA VILLAGRAN
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De María Gil, Hotel Alpes, Punta del Este |
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MUY FELIZ NUEVO AÑO
En esta oportunidad no podremos acompañarles. Igualmente, espero, sigan contando
con nosotros para otras ocasiones.
Mis mayores deseos de buen año, también para todos los presentes con mis mayores
augurios
María Gil
Hotel Alpes, Punta del Este
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De Javier Sartori, Hotel Howard Johnson Río Cuarto |
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Favor necesito saber si nos
pueden decir como debemos proceder para sacar una mancha de vómito de una
alfombra de color claro (beige). Hemos intentado con el quitamanchas Rugbee pero
sin resultado.
Desde ya muchas gracias
Atentamente,
Javier Sartori
Hotel Howard Johnson Río Cuarto
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De Cecilia Wolff de Goyen, Miami |
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Irene !!!!!!!!!!!!!!!!!!
No sabía que iba a aparecer en tu página !!!
Se ve que te gustó lo que mandé, eh?
Estuve viendo el video de cuando apareciste en la tele, estás bárbara !
Muy buena la presentación !
Un beso
Cecilia
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De Inés Valdés, Chile |
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QUÉ BUENO !!!
Me alegro querida Irene que puedan normalizar sus ventas.
Muuuuuucha suerte y un gran abrazo
Inés
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